<

Aclaraciones

Respuesta al artículo “Romana y el amianto” de Eliane Brum, publicado en la versión digital de “El País” el 25 de Noviembre de 2014

Es indiscutible que el uso indiscriminado del amianto durante décadas ha causado miles de tragedias humanas y familiares. Este es el caso presentado en su artículo al describir la tragedia de Romana Blasotti Pavesi, quien ha perdido a cinco seres queridos por enfermedades relacionadas con el amianto. Sin embargo, permítanos enfatizar que Stephan Schmidheiny no es responsable por estas trágicas muertes. El hecho es que Mario Pavesi trabajó para Eternit Italia entre 1957 y 1974. Es conocido que Stephan Schmidheiny tomó el liderazgo del Grupo Eternit Suizo en 1976. También es pertinente señalar que ninguno de los otros parientes de la señora Pavesi trabajó para Eternit Italia.

Stephan Schmidheiny es el único empresario que participó en la industria del amianto que ha respondido de manera directa para proveer asistencia médica y financiera a las víctimas de las tragedias ocasionadas por el uso de este mineral. Desde hace muchos años, Schmidheiny ha ofrecido compensación a personas que fueron afectadas por una enfermedad relacionada con el amianto. Hasta la fecha, más de 1500 familias han aceptado el apoyo ofrecido y más de 50 millones de Francos Suizos han sido pagados por medio de este mecanismo. Stephan Schmidheiny mantendrá abierto este programa para apoyar a las víctimas de esta tragedia social.

Italia, específicamente Turín, es el único lugar en el mundo donde se ha decidido lidiar con la catástrofe creada por el amianto mediante la acusación penal en contra de un solo individuo, en vez de hacerlo sobre una industria en su totalidad y sobre el mismo Estado, que fue negligente en permitir el uso continuado del amianto mucho más allá del momento en que el mismo Schmidheiny lo había denunciado y descontinuado sus operaciones en esta industria. En la mayor parte de las naciones en que ya se ha actuado, los gobiernos y la industria han buscado soluciones comunes para lidiar con la tragedia. Gracias a programas conjuntos gobierno-industria, la gente afectada ha recibido compensación y el amianto está siendo eliminado de manera segura para la población y los trabajadores.

Es importante mencionar que Stephan Schmidheiny es reconocido internacionalmente como el industrial pionero en aplicar las tecnologías más seguras para el procesamiento de amianto, así como en la investigación e introducción de materiales alternativos en la fabricación de elementos de construcción, años antes de que los gobiernos -el de Italia en particular- exigieran estas medidas a sus industriales. Italia prohibió el uso del amianto apenas en 1992. Y desde 1976 – casi inmediatamente después de tomar control del Grupo Eternit Suizo a los 29 años de edad- Stephan Schmidheiny lanzó su iniciativa para producir materiales libres de amianto, en contra de los deseos y presiones de los líderes de la industria en Europa. Al mismo tiempo insistió en que todas las fábricas de Eternit implementaran medidas para proteger la seguridad y salud de sus trabajadores. Stephan Schmidheiny anunció que saldría del amianto en 1981 y desde 1984 la mayor parte de los productos de Eternit se produjeron sin ese mineral.

Es un hecho -que no fue presentado a la Corte- que durante el período Suizo (1973 a 1986), el Grupo Eternit Suizo nunca recibió dividendos de Eternit Italia SpA. Más bien, se hicieron sustanciales inversiones en ella por medio de aumentos de capital y préstamos desde el Grupo Eternit Suizo, que le permitieron a Eternit Italia SpA hacer inversiones millonarias, equivalentes a 300 millones de Francos Suizos de hoy, para mejorar las condiciones de trabajo y de salud de sus trabajadores. Esto levantó la planta al más alto estándar de seguridad, el cual superaba por mucho lo requerido por las leyes de Italia. Las medidas generaron una drástica reducción de la exposición y del número de casos de enfermedad en la planta de Eternit en Italia. Sin embargo, debido a que las otras plantas procesadoras de amianto de la zona no incurrieron en las mismas inversiones en seguridad y salud, la empresa tenía altos costos de producción, lo que la llevó a la quiebra en 1986, último año de operación. Recién seis años después, en 1992, Italia creó legislación respecto al amianto.

Dejar una respuesta

Sobre la nota “Stephan Schmidheiny, magnate mundial del amianto, condenado a 18 años de cárcel por ‘desastre ambiental doloso permanente’”

En la nota “Stephan Schmidheiny, magnate mundial del amianto, condenado a 18 años de cárcel por ‘desastre ambiental doloso permanente”, publicada en junio de 2013, se desarrollan una serie de conclusiones sobre la trayectoria de Stephan Schmidheiny que requieren de las siguientes aclaraciones:

Lejos de haber construido su trayectoria como magnate del amianto, Stephan Schmidheiny, durante los 13 años que transcurrieron desde que heredó en 1976 la empresa Eternit Suiza a los 29 años de edad hasta que se desprendió de su paquete accionario en 1989, lideró a nivel global la salida del asbesto de los procesos industriales.

En 1976, a meses de asumir el liderazgo de Eternit, convocó a una reunión de gerentes y directivos para solicitarles que asumieran el desafío de implementar mayores medidas de seguridad para la manipulación del asbesto, política que se concretaría con la implementación del programa “Nueva Tecnología”. En 1981, anticipándose a toda normativa y políticas de estado, Schmidheiny anunció su decisión de que Eternit deje de fabricar con asbesto y en 1984 gran parte de la producción de Eternit reemplazó ese componente por otro en base a pulpa de papel. En 1989, luego de haber invertido millones de dólares en programas de seguridad en manipulación de asbesto y en investigaciones para encontrar un sustituto -lo que generó la inviabilidad de varias de las plantas de Eternit que fueron cerradas debido a su firme decisión de avanzar en la salida del asbesto- decidió vender todas sus participaciones en Eternit y se retiró completa y definitivamente de la industria del asbesto.

Querer convertir a Stephan Schmidheiny en sinónimo de la industria del asbesto, significa construir la fachada que los verdaderos magnates mundiales del amianto del pasado y del presente necesitan para continuar escondidos, pues en la actualidad, 2/3 de los países del mundo todavía permiten el uso de asbesto, mientras que Schmidheiny hace 25 años que abandonó esa industria.

Se hace referencia al juicio celebrado en Turín en el cual Stephan Schmidheiny, quien como responsable de Eternit Suiza fue accionista de Eternit Italia entre 1976 y 1986, fue condenado a 18 años de prisión y a pagar por daños generados por el uso de amianto, una indemnización de 88 millones de euros. Lo que no se menciona es que esta condena se encuentra apelada ante la Cámara de Casación de Roma por haberse identificado una serie de irregularidades en el proceso, que privaron a Schmidheiny de tener un juicio imparcial y de acceder al derecho a legítima defensa. Las irregularidades que analiza el tribunal son:

  • Acusación basada en que Stephan Schmidheiny fue “director efectivo” o “empleador de facto” cuando nunca ejerció funciones operativas en Eternit Italia.
  • Aplicación retroactiva de leyes que no estaban en vigencia cuando Stephan fue accionista de Eternit Italia.
  • El juicio abarca un período de tiempo (1952-2008) que excede en décadas la vinculación de Stephan Schmidheiny como accionista de Eternit Italia. En 1952 Schmidheiny tenía apenas 5 años.
  • No se consideró la inversión realizada en las plantas italianas de Eternit para mejorar las condiciones de seguridad durante el período suizo (1976-1986).
  • La defensa no pudo acceder a informes médicos sobre los que se basa la acusación ni se le permitió aportar estudios sobre el período suizo.
  • Se condena solo a Eternit cuando, por ejemplo, en la ciudad de Casale Monferrato donde Eternit poseía una de sus plantas, otras seis empresas producían con asbesto.
  • No fueron consideradas todas las acciones de preservación del ambiente implementadas en el período suizo.
  • El presidente del Tribunal de Apelaciones de Turín demonizó públicamente a Stephan, comparándolo con el nazismo, violando el derecho a un juicio justo e imparcial.

Dada la cantidad de irregularidades ocurridas en el proceso judicial, el juicio parecería ser que busca fabricar el culpable que necesitan los fiscales en lugar de buscar la verdad que merecen las víctimas.

El post menciona a VIVA Trust, fideicomiso creado en 2003, como el ente financiador de la fundación Avina, dando a entender que este fondo estaría ligado a las utilidades generadas por el asbesto. A partir de este dato errado, se infiere que Avina tiene el “carácter de lavado de imagen”. Resulta absolutamente equivocado vincular a VIVA Trust al asbesto, dado que es un fideicomiso constituido por las acciones e inversiones que Stephan Schmidheiny poseía en GrupoNueva, conformado en 1998 por empresas latinoamericanas absolutamente ajenas a esa industria, pues hacía ya 20 años que Schmidheiny había comenzado a diversificar sus inversiones y diez que se había desvinculado de la firma Eternit. Entonces, como queda claro, Avina jamás pudo haber sido utilizada para lavar imagen, pues nunca recibió dinero del asbesto ni apoyó acciones vinculadas a esa agenda. Por otra parte, VIVA es una de sus fuentes de financiamiento, pero también co-invierte millones de dólares en América Latina junto a otras entidades donantes, empresas y fondos multilaterales de cooperación internacional.

Más adelante, el texto refiere a la comparación hecha en una de las audiencias del juicio por el presidente del tribunal, el juez Ogge, quien asimiló la conferencia de Wansee del año 1942 organizada por los nazis para tratar la deportación de judíos, a la reunión de Neuss convocada por Stephan Schmidheiny en 1976, a pocos meses de hacerse cargo de Eternit. Según la interpretación del escrito, Schmidheiny en “Neuss, ante una audiencia de unas 30 personas, todos ellos gerentes de las empresas Eternit en Europa”, sabiendo “que el asbesto era nocivo y peligroso para la salud”, expresó “que ellos debían ser conscientes de eso pero que si otras personas se hacían conscientes tendrían que cerrar o tomar medidas económicas al respecto. Por lo tanto dijo a sus directivos, que había que medir muy bien el tipo de información que se daba, decir que el asbesto no era perjudicial y que, en cualquier caso no causaba la muerte y que su riesgo podía ser controlado”. Lo que en verdad ocurrió en Neuss, fue que un joven de 29 años, que recién se hacía cargo de una empresa de decenas de miles de trabajadores en el mundo, reunió a los directivos de Eternit de todos los países donde Eternit Suiza tenía participación accionaria, para manifestarles que frente a las sospechas de daño a la salud que generaba la manipulación de asbesto, se tomaran las medidas necesarias para preservar la salud de los trabajadores y el medio ambiente. Esto sería ratificado luego en hechos concretos, con la inversión de millones de dólares en programas de seguridad en el manejo del asbesto, el reemplazo de ese mineral por otro basado en pasta de papel en 1984 y la definitiva desvinculación de la industria en 1989.

Las acciones impulsadas por Schmidheiny en la industria del asbesto durante los trece años en los que estuvo vinculado (1976-1989) demuestran por sí solas, y también por los diversos reconocimientos recibidos a nivel mundial, que habiendo heredado un problema, legó numerosas soluciones.

En breve, se podrá acceder a toda la información sobre la trayectoria empresarial y filantrópica de Stephan Schmidheiny en el sitio “Stephan Schmidheiny: la verdad sostenible”.

Y para profundizar la información sobre Fundación Avina, los invitamos a ingresar al sitio institucional, www.avina.net

Dejar una respuesta

cerrar

Cronología